Un hecho significativo a reconocer en el campo de las Ciencias Sociales, es que las relaciones sociales no se dan en el aire. Por mucha virtualidad que ronde la vida social, un computador debe estar prendido en un tiempo y espacio determinado si se quiere interactuar. Las relaciones sociales ocurren en un territorio, cuya evolución depende tanto de la variable espacial como temporal, el que constituye el verdadero escenario de la vida de la humanidad, fuente de la economía, la política y la cultura.
El concepto socio-territorio es resultado de la relación dialéctica entre sociedad y medioambiente. Es decir, la sociedad afecta al territorio, por ejemplo, la clásica dicotomía entre lo urbano y lo rural; y el territorio afecta a la sociedad, el caso más dramático son las distintas consecuencias del cambio climático.
Las relaciones sociales se desenvuelven en un territorio. Las características de dicho territorio influyen en el tipo de relaciones sociales y productivas que en él se dan. No es lo mismo un territorio rico en recursos naturales, con un clima favorable, sin problemas de conectividad, conformando un sistema territorial integrado; que un espacio afectado fuertemente por el relieve y el clima, aislado y, por consiguiente, manifestando un sistema territorial desintegrado.
El territorio es el espacio de las interacciones vitales, donde se soportan los recursos críticos (agua, suelos, aire, flora y fauna), y desde donde se articula el sistema económico de una sociedad, y donde se plasman sus representaciones culturales simbólicas. Por tanto, relaciones sociales determinadas pertenecen a territorios determinados, es decir, se encuentran, en menor o mayor grado, arraigadas a él y entre ellas.
Un socio-territorio es aquel lugar donde interactúan individuos, redes sociales, instituciones y medioambiente.
jueves, septiembre 06, 2007
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