Había llegado un poco tarde, lo reconozco, pero aun así estaba presente.
El comodiat se sentó frente a mi y me preguntó mi profesión, el nombre de mi padre y mi partido. Sin razón aparente comenzó a levantar su voz y a mover sus influencias, com los pájaros cuando se quieren aparear.
Entonces se paró y caminó hacia la puerta, con una fuerza increíble la abrió. Y se fue.
Entonces alguién preguntó: ¿Donde se fue?.
Otro dijo: ¡¡Tiene que trabajar mañana!!.
Yo dije: ¿Quién era?.
Y todos respondieron: Un comodiat.
lunes, julio 18, 2005
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